No pude jamas entender,
no quisiste jamas hablar
porque siendo tu nieta,
un futuro de rosas con
espinas me ofreciste.
 

Abuela tu que fuiste
tan grandiosa para mi,
con tu porte de señora,
palabras siempre sabias
pero jamás... una dulce
mirada clara para mi.


Dieciocho años yo cumplia
bonito y grandioso día,
tu eras la matriarca
porque así te correspondía,
me ofreciste tu primera
sonrisa... mirada clara
sin expresion.


Me ofreciste tu regalo
bonita muestra de amor
un brazalete marcado a fuego
y dieciocho preciosas
rosas con sus gotas de rocio.


Rosas rojas, rojo pasión,
rojo fuego, rojo sangre...
cada una de ellas
con un futuro lleno
de espinas de dolor.


Dieciocho rosas rojas...
y un mensaje que decia
"Por cada espina de cada rosa
es el calvario... ese calvario
de dolor y lagrimas
que tendras en tu vida".

Jamás senti tu amor,
jamás tu calor.... pero
que te hice yo...?
para desearme tanto dolor.
 

                    ©  LYDIA GOMEZ FERRER

En su lecho de muerte, por primera vez, me miro con ojos llenos de amor

y lagrimas. Mi ultima ofrenda fueron dieciocho rosas rojas "sin espinas".