Este poema, es el sentir de una madre, que ofrecio amor, calor
y comprension a ese hijo, que hoy, le tiene destrozado el corazon. Ya
no tiene lagrimas que derramar, en cambio tiene fuerzas para luchar,
luchar contra corriente a que ese hijo vuelva un dia y le pueda besar y
ofrecerle de nuevo su corazon que jamás cerro para él.



Padre Celestial, tu que siempre..escuchas los rezos de una madre,
y sabes que no hay dolor
mas profundo que envuelve mi ser,
escucha mi lamento.


Si no me pertenecia.....
si no era para mi,
pero me lo regalaste un dia...
Dime tú que lo sabes todo...
Como hago para borrar
su ausencia de mi poco a poco?.

Si mi alma va tras él
como pajaro errante, sin saber
en realidad que rumbo escojer.
El es mas que mi vida,
es sangre de mi sangre,
siendo de mi vida todo.

Quizas, será que se me olvido
como rezar?
Quizas sera que su vida debe
ser breve?
Si asi fuere, permitele que
a mis brazos vuelva.
Ofrecele un tiempo.. el suficiente.

Mi amor es como la corriente
que lo arrastra, pero esta vez
llegara a su mar sin mi,
esta vez estara solo.
Ya perdio mis pasos,
no tendra nadie que le guie,
tendra que caminar y continuar
en solitario.

Dios, tu que escuchas siempre
los rezos de una madre,
escucha mi grito desesperado,
devuelvele a él su vida,
para que resurja como arbol
con nuevas ramas y retoños..

Padre Celestial, tu que escuchas
mi grito desesperado, como madre
te pido que derrames sobre el
tu amor infinito y lo ilumines,
ya que yo no puedo hacerlo.

Yo te lo devolvere cuando
tu le llames, aunque mi alma,
mi corazon y mis sentidos,
en mil pedazos queden rotos.
Pero sepas mi Dios, que es
mucho mas dolor y dura
la ausencia viva....,
que la ausencia muerta.

Padre Celestial, tu que escuchas
los rezos de una madre,
escucha mi lamento, escucha
mi grito que dia a dia...
me quita la vida
con esta ausencia,
con este silencio.
 

                  LYDIA GOMEZ FERRER